Sin Fin

Un fragmento de papel bajo mi lápiz,
la distracción es la obstrucción de la construcción..
en alguna película lo escuché, pero no importa, eso me distrae
como punto suspensivo.

La tinta imaginaria se dispersa, la distracción se desvía de su curso... de mi consciencia, antes oscilante.

Mi lápiz fluye e intuye un final incierto, quien sabe si se acerca o se aleja,
todo depende de la distracción de esta moraleja, que se asemeja cada vez más
a una jaula sin rejas.

Infinito como un espiral, el alud de pensamientos surge quizás, como aguja en un pajar...
no existe esa caña de pescar, solo las ganas de volar contra la gravedad para lograr mi salvedad, para doblegar al destino.

Sin pensarlo encontré la aguja, acompañada de una pequeña fracción de hilo café
manchado de gris, nieto del negro.

Negro será el dolor al pincharme con ella, clavada en una vela dorada, haciendo flamear
al nieto incrédulo de las estrellas, semental de generosas telas... de ahí el nombre “genero”.

El papel intangible cesa de blancura y no tengo otro (mentira), la tinta (teclado) me grita libertad!! pero el destino es implacable, sin piedad en la tumba de su soledad sin edad.

De pronto me distraje. Este es el fin de un poema sin trajes, solo de florilegios y palabras rebuscadas en sus finales, sin un fin aparente a la suerte del lector poco demente.

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