Ojos Rojos
Ojos rojos buscando certezas, vertiendo cerezas en la acera para embellecer la ciudad. No encuentro mejor certeza que la misma naturaleza, enraizar miradas en el mar, o en el sigilo del neutrino en un supercúmulo de galaxias. Un pez con ataxia no se notaría, solo se hundiría un poco en espiral, espiral áurea diría el idiota frente a un ciego.
Aveces pierdo el ritmo, ese algoritmo de descoordinaciones en ascendente. La gente decente no cuenta estas cosas, pero cuando bailan hablan. Las leyes de Newton y el vino.
No sabré nunca si en la espelunca de mi axila, la chinchilla que esperaba en el carruaje sentada en su sillón, no rimaba con su tatuaje celeste. Y no es cosa de rimas, dicen que las chinchillas tienen cuatro patas y una cola. Será que los pianos de cola tienen cuatro patas? No por ser negros ni brillantemente grasosos suelen asociarlo con amputación.
Aveces siento que miento contento, cuando la muela muerde mi suerte lo único que me dice es que sigo siendo joven y puedo comer pan añejo.
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