La eternidad de la mosca
Hoy presencié mi venganza... fue tan exacto el corte propinado a ese ser inocente que un murmullo del sol brotaba en mi cerebro errante como nardos en un diluvio enfermizo.
8004 ojos multicolores detenidos en el cielo, aleteando al suelo intacto.. el mismo suelo donde se forjaron las tijeras perpetrantes con su filo perfecto al viento que rodeaba el cuello de la mosca.. el mismo viento que dejaba caer el cruel destino sobre ella.. el mismo destino que me transformo de victima a asesino de moscas..
la misma mosca que se alimentaba de mis desperdicios.. El desperdicio del alma encerrada en un alud de fantasiosos somníferos de colores y formas grotescas que señalan al ciclo de la estupidez, invisiblemente..
Mañana quizás te enterraré, hoy no. Es preciso esperar que la brisa termine con su trabajo y nos despedace con alegre torpeza, de algún modo esos vestigios formarán parte de otro ser.. tu sangre plasmada en el, quedando esparcida en el tiempo y en mi alma traicionada.
Mis culpables manos comienzan a aletear. Mi espalda se abre como gaviota invertida contraluz. Mi olfato percibe la putrefacción de un gusano en mi incipiente pecho.
Mis antenas se inclinan hacia el cielo, la vida se transforma en infinitos pentágonos.
Siento ganas de correr de espaldas tal vez para acordarme de ayer, para encontrar el origen de mi venganza, la razón de mi asesinato.
Mi microscópica consciencia me enseña lo fugaz que es la vida. Infinitos aleteos en un breve lapso de movimiento circular que evidencia la piel suave que esquivo por las noches perplejas.
La Luna alumbra a aquellos que la miran. La culpabilidad es tal cuando no se ve. ¿Que importa poseer miles de ojos si no podemos evitar el filo silencioso del destino?...
Solo quedará unir los fragmentos nuevamente y quitar el velo de la inocencia en un mundo errático donde todos somos asesinados, donde todos somos asesinos transformando ya muertos... guillotinas nuestras manos.
8004 ojos multicolores detenidos en el cielo, aleteando al suelo intacto.. el mismo suelo donde se forjaron las tijeras perpetrantes con su filo perfecto al viento que rodeaba el cuello de la mosca.. el mismo viento que dejaba caer el cruel destino sobre ella.. el mismo destino que me transformo de victima a asesino de moscas..
la misma mosca que se alimentaba de mis desperdicios.. El desperdicio del alma encerrada en un alud de fantasiosos somníferos de colores y formas grotescas que señalan al ciclo de la estupidez, invisiblemente..
Mañana quizás te enterraré, hoy no. Es preciso esperar que la brisa termine con su trabajo y nos despedace con alegre torpeza, de algún modo esos vestigios formarán parte de otro ser.. tu sangre plasmada en el, quedando esparcida en el tiempo y en mi alma traicionada.
Mis culpables manos comienzan a aletear. Mi espalda se abre como gaviota invertida contraluz. Mi olfato percibe la putrefacción de un gusano en mi incipiente pecho.
Mis antenas se inclinan hacia el cielo, la vida se transforma en infinitos pentágonos.
Siento ganas de correr de espaldas tal vez para acordarme de ayer, para encontrar el origen de mi venganza, la razón de mi asesinato.
Mi microscópica consciencia me enseña lo fugaz que es la vida. Infinitos aleteos en un breve lapso de movimiento circular que evidencia la piel suave que esquivo por las noches perplejas.
La Luna alumbra a aquellos que la miran. La culpabilidad es tal cuando no se ve. ¿Que importa poseer miles de ojos si no podemos evitar el filo silencioso del destino?...
Solo quedará unir los fragmentos nuevamente y quitar el velo de la inocencia en un mundo errático donde todos somos asesinados, donde todos somos asesinos transformando ya muertos... guillotinas nuestras manos.
wena choro , esta bueno el texto,se nota tu mente ahi...
ResponderEliminarespero mas.
samuel...